Dos familias viajan por las carreteras de Noruega y hay mucho que planear con antelación para vivir pequeñas aventuras en el coche. ¡Síguenos!

Notas desde la carretera

(Y cómo viajar por carretera con niños de la forma correcta)

Cuantos más mejor, ¿no? Viajar con otra familia puede ser muy divertido y simplifica las cosas para todo el mundo. Nuestra experiencia ha tenido más diversión que riñas (tanto para los adultos como para los niños). ¡Todo un triunfo!

Antes de partir, nos aseguramos de llevar mucho café, batidos y magdalenas. ¡Ah! Y por supuesto, mucho cariño…

¡Vamos en la dirección correcta!

¡Jugando con papá en el transbordador! Todo el mundo estaba muy ilusionado porque el viaje comenzaba en el agua. ¡Hay tantas cosas que mirar! Además, es genial respirar aire fresco antes de ponernos en marcha con el coche.

Un poco de diversión dentro del coche con peluches y cuentos de hadas. También teníamos audiolibros para el coche. Todo el mundo estaba encantado. Dejamos el iPad en casa, pero podríamos haberlo traído con una gran cubierta para que los niños estén protegidos en caso de accidente.

Poder parar donde y cuando quisiéramos era una sensación increíble. Pasamos junto a esta cafetería y tuvimos que parar. Por supuesto, el hecho de que sirvieran gofres calientes era un plus.

A lo largo del camino también hicimos algunos amigos nuevos… Como es lógico, este fue uno de los mejores momentos del viaje. Pudimos acariciar a un cordero y los niños le dieron hierba y flores.

Paramos a oler las flores (y tomar un helado).

Hicimos otra parada en esta preciosa playa con unas vistas alucinantes. Los niños obviamente estaban más interesados en coger cangrejos y buscar conchas, pero todo el mundo lo pasó muy bien. Algunos incluso fuimos a nadar.

Habíamos traído algunas cositas para jugar por el camino. Nada complicado, tan solo cosas que sabíamos que iban a gustar a los niños, como el equipo de pesca y unos pequeños barcos de madera para la playa.

Nos ponemos en marcha de nuevo. La siguiente parada es el transbordador y después a casa para pasar la noche.

Viajar en transbordador nos encantó, ya que supone un verdadero cambio en el viaje. No hay que olvidar tomar un descanso cada cierto tiempo, en especial si viajamos con un bebé. Así nos aseguramos de que el pequeñín respire aire fresco siempre que pueda.

Después de un día agotador, fue genial poder dormir bien (en especial con esta vista). El segundo día comenzó bien temprano con un montón de café y un gran desayuno. También preparamos algunos bocatas para el camino porque sabíamos que durante algunas horas no habría sitios para comprar comida.

Algunos durmieron la siesta mientras otros jugaban. Las dos cosas son geniales…

Aquí tuvimos que hacer una parada para ir a explorar. Como no, ¡había nieve en verano! No pudimos escalar la montaña pero vivimos una pequeña aventura. Los mejores momentos van surgiendo solos.

La clave es el contraste, ¿verdad? Un buen consejo (y que probablemente ya pongas en práctica) es investigar bien antes del viaje para conocer la zona y su historia. Así, si los niños se cansan de los audiolibros y de la música, puedes contarles historias sobre los lugares que habéis visitado y que vais a visitar.

Abróchate el cinturón, volvemos a casa. Este viaje ha sido totalmente increíble. Una verdadera aventura para todos. Ha sido muy sencillo. Además, tener la libertad para parar donde quisiéramos ha sido alucinante. Ya sé que no hemos ido a la otra punta del mundo, pero nos dimos cuenta de que una gran aventura también puede ser breve.